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En esta sección se muestra una breve descripción de la anatomía del oído así como información general sobre la perdida auditiva (hipoacusia).



O. EXTERNO                                   O. MEDIO                           O. INTERNO

1- Pabellón auricular                       3- Membrana timpánica    8- Cóclea

2- Conducto auditivo                     4- H. Martillo                      9- Órgano del equilibrio

                                                           5- H. Yunque                     10- Nervio estatoacústico

                                                           6- H. Estribo

                                                           7- Trompa de Eustaquio

La función del oído externo es la de recoger y amplificar las ondas sonoras que están presentes en el ambiente. Éstas ondas pueden ser producidas por fuentes de diversa índole: ruido, voz, música, etc. A su vez presenta una función protectora contra elementos extraños mediante una secreción, el cerumen que a su vez y debido al ph ácido actua como inhibidor de proliferación de bacterias y hongos. El exceso de secreción de cerumen o el uso de prótesis auditivas puede favorecer la aparición de un tapón. Se desancoseja la limpieza del conducto con bastoncillos de algodón u análogos puesto que por compactación se puede provocar un tapón de cera o por abrasión heridas con riesgo de infección. Dichos tapones deben retirarse por su médico especialista.

En cuanto al oído medio su función es la de amplificar las vibraciones producidas por las ondas sonoras en el tímpano y reconducirlas al oído interno, en el cual se producirá la transducción de las vibraciones sonoras en impulsos bioeléctricos que seran transmitidas a las areas cerebrales que intervienen el la codificación de la audición a traves del nervío estatoacústico.

Mención aparte para comentar la función de la Trompa de Eustaquio, conducto natural que une la cavidad timpánica con la rinofaringe y cuya función es la de equilibrar presiones a ambos lados de la membrana timpánica, para favorecer su optima tensión y así recoger con mayor eficacia las vibraciones de las ondas sonoras. Éste conducto es la principal vía de entrada de infecciones provenientes de la cavidad bucal sobre todo en conductos cortos (niños) o por disfunción, siendo una de las causas de la aparición de otitis.


La pérdida auditiva o hipoacusia es la disminución de la percepción auditiva la cual puede ser medida a traves de un gráfico llamado audiograma en cual se van indicando diferentes parámetros uno de los cuales es el umbral de mínima percepción auditiva en dBHL de las diferentes frecuencias en 1/3 de octava. La localización de la línea de umbral en el audiograma definirá la gravedad de la perdida auditiva y podra ser leve, moderada, severa y profunda.

Según la zona del órgano auditivo que esté dañado la hipoacusia podra ser transmisiva si afecta al oido externo (tapón de cera, cuerpos extraños, osteomas del conducto) o bién al oido medio, que aparte de la rehabilitación con audífonos podrán ser susceptibles de operación según la valoración del otorrinolaringologo. Cuando la zona afectada sea el oído interno o bien el nervio auditivo será neurosensorial, o bien si tiene componentes de las 2 anteriores es mixta.

Cuando se padece de pérdida auditiva y una vez descartadas otras opciones se recomienda la rehabilitación con protesis auditivas o audífonos lo antes posible puesto que cuanto más temprana es su adaptación mejor resultado se puede esperar de las mismas. En personas que no solucionan su problema de hipoacusia se pueden generar situaciones de aislamiento social, ya que evitarán asistir a reuniones sociales o actividades lúdicas con personas de su entorno, no participarán en conversaciones o se generarán discusiones y confusiones por la falta de entendimiento que la hipoacusia les provoca. En casos de personas que padecen de pérdida auditiva durante muchos años sin rehabilitar, este aislamiento social puede derivar en depresiones.

La misión principal de la adaptación de los audífonos es la de que el paciente obtenga la mayor eficacia técnicamente posible en la recuperación de su audición para prevenir éste aislamiento social y ya que el audífono no frena la pérdida auditiva sino que aprovecha los restos auditivos del paciente para hacerlos más funcionales es de suponer que se podrán obtener mejores resultados en pacientes con menor grado de hipoacusia sobre todo en sensoriales en el que el número de células ciliadas internas funcionales será mayor. En definitiva con el audífono estará más integrado socialmente y le ayudará a desenvolverse mejor por lo que tendrá una mayor calidad de vida en general.


 
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